Todo buen musical que se precie debería contar con un final explosivo en el que haya un total derroche de alegría, buen rollo, color y musicalidad, Flashdance lo tiene. Es una adaptación de una de las películas más taquilleras de la década de los 80.

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Tras su éxito en Londres aterriza en España un imprescindible, Flashdance. El musical que comenzó el pasado jueves 23 de enero llenando los pases en Madrid, decide ampliar sus fechas, tras una lluvia de buenas criticas hasta el 12 de abril. Todo ello de la mano de la productora británica Selladoor World Wide, con un magnifico equipo artístico y técnico de casi 40 profesionales. Llega con una producción renovada para hacer revivir al público los clásicos musicales de la película que marcó una de las épocas más rompedora de la historia
Nos encontramos con una historia sencilla y con un mensaje claro: el del afán de superación que caracteriza a su protagonista. Cuenta la inspiradora historia de Alex Owens, una chica de 18 años, soldadora de día y bailarina de noche. Cuando un romance complica sus intereses, lo aprovecha para impulsar su sueño, pero no sin antes superar obstáculos y conflictos que harán tambalear su mundo. Es un alegato a la superación personal, al poder de aferrarse a los sueños por encima de todo, sin límites, aunque por momentos olvidado por una fuerte historia de amor imposible entre dos personas. Un pequeño romance que no es nada empalagoso entre la joven Alex y su romance con Nick, su jefe. Ambos con vidas muy distintas, de diferente clase social y que pondrá a prueba sus sentimientos más profundos.
Un magnífico trabajo con excelentes interpretaciones, tanto en sus coreografías como en su faceta vocal. Y no es para menos con el elenco de actores. Qué más podemos pedir a un número en el que se mezclan temas como los conocidos, cantados y bailados Maniac, What a feeling o I Love Rock & Roll.
Una producción totalmente innovadora que combina grandes temas musicales, con sorprendentes coreografías. El musical mantiene la estética ochentera que tan bien funcionaba entonces y que parece que vuelve a funcionar hoy. Pero el musical ha sabido jugar bien sus dos grandes bazas: las coreografías, con un predominante aire más urbano, y la música en directo. Para ello cuenta con una gran bailarina y coreógrafa profesional, Vicky Gómez, quien se ha encargado a lo largo de su trayectoria de grandes espectáculos y programas televisivos.
Un musical que consigue que el espectador salga del teatro con esa sensación de subidón, buen rollo y alegría.
